« No siempre necesitas encontrar las palabras correctas. A veces, tu presencia es suficiente para comenzar. »
“Ora más” no debería ser nuestra única respuesta
Cuando una persona nos dice que está sufriendo, no siempre necesita un sermón. A veces, simplemente necesita que alguien la escuche.
- escuchar sin juzgar;
- no minimizar lo que está viviendo;
- no comparar su situación con la nuestra;
- no dar opiniones sobre lo que no comprendemos;
- orar con ella;
- permanecer a su lado;
- recordarle que no está sola;
- animarla a hablar con un profesional;
- acompañarla con amor, paciencia y compasión.
Una comunidad de fe puede convertirse en un lugar donde las personas encuentren escucha, aceptación y una orientación adecuada. Nuestras iglesias deberían ser lugares donde una persona pueda decir: «No estoy bien. Necesito ayuda.» sin ser condenada, discriminada ni considerada como alguien que no tiene suficiente fe.
¿Cuándo se debe buscar ayuda?
La tristeza pasajera y la depresión cronica/clínica no son lo mismo. Cuando los síntomas significativos persisten durante dos semanas o más y comienzan a interferir con el trabajo, los estudios, las relaciones, el sueño, la alimentación o las actividades cotidianas, es importante consultar a un profesional de la salud.
El tratamiento puede incluir psicoterapia, medicamentos o una combinación de diferentes enfoques. El tratamiento depende de las necesidades de cada persona y de la evaluación de un profesional.
Palabras que debemos evitar
- “Tienes que ser fuerte.”
- “Deja de pensar en eso.”
- “Tienes todo para ser feliz.”
- “Hay personas que están peor que tú.”
- “Necesitas orar más.”
- “Un cristiano no debería estar deprimido.”
- “Yo pasé por lo mismo; sé exactamente lo que estás viviendo.”
- “Si fuera yo, ya lo habría superado.”
Estas palabras pueden hacer que la persona se sienta culpable, incomprendida o como si no tuviera derecho a sufrir. El sufrimiento interior merece la misma compasión que una herida que podemos ver.
Un mensaje de esperanza
Si estás atravesando un período de depresión, tu sufrimiento merece ser escuchado. Habla con alguien en quien confíes. Busca ayuda profesional cuando la necesites. Y si la fe forma parte de tu vida, continúa buscando en Dios consuelo y fortaleza mientras sigues adelante.
La sanación puede comenzar con una oración, una conversación, una cita o unas palabras sencillas: «Necesito ayuda.»
Respetemos a las personas que viven con depresión.
Escuchémoslas sin juzgarlas.
Evitemos la discriminación. Animémoslas a buscar ayuda.
Acompañémoslas con amor, paciencia y compasión.
Porque una persona que vive con depresión no necesita condenación; necesita comprensión, apoyo y esperanza.
SI ESTÁS EN UNA SITUACIÓN DE CRISIS
Si tú o alguien que conoces en los Estados Unidos está pensando en suicidarse o hacerse daño, llama o envía un mensaje de texto al 988 Suicide & Crisis Lifeline. Si existe un peligro inmediato o una emergencia que pone en riesgo la vida, llama al 911. Si te encuentras en otro país, comunícate con los servicios de emergencia locales o con una línea de ayuda para crisis disponible en el lugar donde vives.
